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Entrevista laboral: qué tener en cuenta antes de participar.

Por Denise Rostkier

entrevista laboral
Situación de entrevista laboral

Seguramente alguna vez te pasó. Te llamaron para coordinar una entrevista laboral. Te pusiste feliz, quizás con algo de nervios, pero con la convicción de que todo iba a salir bien.
Llegó el momento de la entrevista, y resulta que la propuesta no tenía nada que ver con tu búsqueda. O te encantaron las tareas, pero la zona de trabajo te queda pésima. O se te superponía el horario con la cursada de la facultad.
Estar en un proceso de búsqueda laboral ya es de por si lo suficientemente estresante y agotador. Emocionalmente puede ser desgastante. Entonces, tratemos de reducir estos resultados negativos y potenciar tus oportunidades.

En esta nota, veremos algunas de las cuestiones relevantes de las que tenemos que informarnos previo a una entrevista laboral, cómo hacerlo y por qué.

Cuando estamos en búsqueda laboral, puede ocurrir que enviamos decenas de postulaciones o que participemos de múltiples procesos. Muchas veces no tenemos suficiente información, o nos postulamos sin estar convencidos, fundamentalmente si la búsqueda de empleo se extendió mucho en el tiempo y ya “mandamos el CV a cualquier lado”.

Por eso, si una organización recibe nuestra postulación y nos contactan, es muy importante conocer más acerca del puesto y de la empresa en cuestión. Esto evitará que perdamos tiempo asistiendo a entrevistas laborales que en verdad no se ajustan a nuestro empleo buscado, así como también, reducirá el grado de frustración que puede generar enviar tantas postulaciones y que ninguna prospere. A veces simplemente no prosperan por este hecho de “mandar el CV a cualquier lado”.

Cuando nos contactan para ofrecer una vacante, no siempre nos brindan los datos claves sobre el puesto. Muchas veces la conversación es de tipo “Hola, soy Juan y te contacto porque te postulaste a un cargo de recepcionista”. Eso no nos dice mucho… así que lo mejor es indagar:

  • ¿De qué organización se trata? Si no te lo dijeron, explicá a quien te contacta que enviaste tu CV a muchos lados y no sabes desde dónde te están contactando. También podes preguntar por qué medio recibieron tu candidatura. Si fue por portales de empleo, la mayoría cuenta tu historial de CVs enviados, o si fue por mail podés buscarlo en tus enviados. Así refrescarás la información general al ver la publicación.
    Saber esto ya te permite obtener algunos datos sobre cómo sería trabajar allí. Aprovechá el acceso masivo a la información para buscar datos como por ejemplo: ¿Qué opinan las personas que conocen el lugar? ¿Está esta empresa bien catalogada en cuanto al clima laboral? Por supuesto, las referencias siempre son subjetivas, pero de todas formas no dejan de ser reseñas útiles ya que nos brindan un panorama general de la organización.
    También suma saber de qué empresa se trata porque si te interesa lo que hacen, esto puede ser un punto a favor en la entrevista.
  • ¿Cuál es la modalidad de trabajo, dónde están ubicados y cuáles son los horarios de trabajo? Muchas veces los selectores no brindan esta información al contactarte, y quizás no estaba especificado en el aviso publicado o no estaba claro. Es fundamental antes de asistir a una entrevista poder relevar estos ítems. A veces solo nos aclaran que será part – time o full – time, o que debés contar con disponibilidad horaria, y esto no nos aclara nada. Si tenés otras actividades extra laborales, estudias, o cualquier otra circunstancia, el horario no te será indiferente. Asimismo ocurre con la zona de trabajo. No es lo mismo tener un colectivo directo, dos colectivos y un tren, o poder llegar caminando. O tener 20’ de viaje, o tener que salir con dos horas de anticipación. Lo mismo ocurre con el trabajo remoto, ya que muchas veces es poco claro si es 100% remoto o cuántos días a la semana.
  • ¿Cuál es la modalidad de contratación? Sucede frecuentemente que la posición es eventual o temporal por ejemplo para cubrir una licencia o por un proyecto puntual, y esto no está aclarado. Si estás sin empleo, quizás no sea un dato relevante (a menos que estés participando en otros procesos y algún otro te convenza más). Pero si estás buscando un cambio laboral, es poco probable que renuncies a algo estable por un puesto que no ofrece continuidad. Lo mismo ocurre si no te van a contratar en relación de dependencia sino como monotributista. Ni hablar si el trabajo directamente no es en blanco o con todas las condiciones legales. Al menos tenés que tener toda esta información para poder decidir.

Estos son solo algunos de los elementos a relevar inicialmente, pero por supuesto, habrá otros relacionados con tu búsqueda personal. Por ejemplo, en relación al salario, a los beneficios, a la jerarquía a ocupar, o a las tareas en sí.

Hago hincapié en que te tomes el trabajo de averiguar datos sobre el puesto antes de participar de la entrevista, porque muchas veces los selectores dan por hecho que si te postulaste debés saber de qué se trata (aún cuando ellos hicieron una publicación deficiente). A su vez, quizás tienen que contactar a muchos candidatos y para economizar tiempo y esfuerzos, omiten comentar toda esta información a cada persona que contactan.
Que vos como candidato o candidata te plantees estos interrogantes no es una molestia, sino una muestra de interés y seriedad en tu búsqueda laboral.  

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AÑO NUEVO, MISMA VIDA

Por Denise Rostkier

@desarrollar.psi

Objetivos y cambios para el año que comienza.

Cuando se termina un año, es por todos y todas conocida la frase “año nuevo, vida nueva”. Pero ¿Qué implica? ¿Qué es lo que cambiamos, y qué es lo que no cambiamos? Ningún cambio se da por arte de magia y eso implica que tampoco se da por un simple cambio de año. Dicho así, año nuevo, misma vida.

En definitiva, el 31 de diciembre y el 1 de enero seguimos siendo la misma persona, en la mayoría de los casos con el mismo empleo, la misma familia, el mismo oficio o profesión, etc. Año nuevo, misma vida. Lo que me parece interesante es que las fechas límite, los cambios de año en este caso, nos dan la esperanza, y diría, la ilusión, de que todo aquello que hasta ahora no nos gustaba de nuestras vidas, puede cambiar.

Y en ese punto si estoy de acuerdo, o al menos parcialmente. Sobre muchas de las cosas que no nos gustan, que nos hacen mal, o que ya no nos resultan satisfactorias, tenemos el poder de decidir y elegir un cambio. Veamos algunos ejemplos:

Carteles indicando dos caminos a elegir. Año nuevo, misma vida
Qué camino elegir en un año nuevo dependiendo de nuestro objetivo

¿Puedo en enero empezar a buscar trabajo?

SI. Es una época perfectamente aceptable para un cambio de empleo. Mucha gente aprovecha la época de vacaciones para renunciar y esto implica que muchos puestos quedan vacantes. A su vez, hay muchas más posibilidades de dar con algún puesto aunque sea temporal, justamente para cubrir licencias de vacaciones.
Y además, es el momento en el que las empresas definen los objetivos del año y el presupuesto con el que van a contar. Por eso, pueden lanzar nuevas búsquedas o bien ir planificando cuántas personas nuevas van a necesitar contratar durante el año.

¿Puedo en enero pensar en mis estudios y mi carrera académica?

Claro que sí. Es un buen momento para buscar información sobre carreras terciarias o universitarias ya que todavía quedan unos meses para el inicio de clases y eso te permite analizar los programas, comparar distintas instituciones, y proceder con la inscripción. Es importante tener en cuenta que muchas carreras tienen cupos limitados y las inscripciones suelen iniciar en noviembre o diciembre.

Si te quedaste sin vacante no te aflijas, podés aprovechar para hacer cursos u otras opciones que te acerquen a la carrera elegida y quizás tengan una segunda inscripción para mitad de año.

En otro tipo de capacitaciones, como cursos o talleres, el calendario académico no suele ser tan limitado por lo que es muy probable que consigas fechas de inicio durante todo el año. Podés aprovechar el verano para capacitarte en diversas temáticas.

¿Y qué pasa con los objetivos anuales?

Realmente en cualquier momento del año, en cualquier momento de tu vida, te podés plantear objetivos, y de hecho normalmente sucede así. 

Lo que ocurre es que con un año nuevo tenemos una visión más a largo plazo. “Este año arranco a estudiar inglés”, “Este año retomo la actividad física”. “Este año me voy de mochilera a recorrer el Sur del país”. Y miles de etcétera que conformarán las listas de cada persona.

La clave para que esa lista no quede simplemente en una acumulación de pendientes, que repito, no se van a cumplir por arte de magia, es poder analizar cada ítem, pensar qué necesitamos para cumplir cada uno de ellos, armar un plan de acción y ponernos en marcha. Por ejemplo, si yo quiero empezar a estudiar inglés tengo que buscar información en institutos o con docentes particulares, o como yo prefiera, definir cuántos días a la semana puedo cursar, cuánto dinero puedo destinar, cuándo puedo empezar, y con todo esto, tomar una decisión. Incluso quizás la decisión sea que ahora no es un buen momento para cumplir con ese objetivo, pero que puedo reverlo a partir de tal fecha.

Algunos tips finales

  • Proponete objetivos que sean específicos, alcanzables y relevantes para vos. En lo posible, que puedas ponerles un tiempo o plazo de realización y medir su cumplimiento. Por ejemplo, en marzo empiezo clases de inglés, lo haré dos veces por semana, en fin de año espero alcanzar un nivel intermedio para poder mantener conversaciones simples y redactar mails.
  • Suena muy estructurado, pero en realidad todo lo opuesto. Los objetivos siempre están abiertos a revisión.
  • Si tenés que rearmar tu CV para empezar tu búsqueda laboral, te recomiendo que leas nuestros 6 tips para preparalo de la mejor manera.
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